Ladrones de Corazones en un mundo digital. Por Luis Miranda

Luis MirandaLuis Miranda (@MirandaLuis). Strategy Director. Trailer Park Inc & Goodness Mfg USA.

Muchas cosas han cambiado desde mis primeros pasos en una agencia de publicidad, pero la clave de nuestro negocio para conseguir resultados sigue siendo la misma, tocar el corazón de la gente y provocarles algo. La tarea es cada vez más compleja, el impacto de la tecnología lo ha cambiado todo y la relación entre marcas y personas se encuentra en modo, “es complicado”.

El principal problema sigue siendo el mismo: la indiferencia, y cuando la vencemos, vemos que la realidad de la conexión entre marcas y personas es cada vez más como una foto de Snapchat, desaparece a los pocos segundos.

Como respuesta, el talento de nuestra industria sigue apuntando al corazón, ahora ya con soluciones creativas y nuevas maneras de hacer que las marcas y productos sean relevantes en la vida de la gente, no solo con historias, también con una experiencia, utilidad, servicios/ productos, etc…

En este contexto los planners nos hemos movido desde la inspiración efectiva de mensajes a intentar inspirar cualquier forma de valor, para lo cual ya no solo tenemos que entender a las personas, la cultura, etc. sino también entender de estrategias y modelo de negocio. Y es que aunque lo sigamos llamando publicidad, actualmente nos dedicamos al marketing creativo.

Pero para crear provocaciones que superen la indiferencia y la volatilidad de su relación con las personas, las marcas necesitan además de seguir apuntando al corazón más allá de la comunicación, comportarse como si tuvieran uno. De hecho algunas marcas y compañías lo tienen pero encogido y oxidado, no preparado para empatizar y conectar con una sociedad cada vez más líquida, y afectada por la superficialidad, individualidad e indiferencia, que camina de puntillas por la superficie pidiendo a gritos oportunidades para darle sentido al día a día, enriquecer su mundo espiritual, las relaciones humanas y sentirse parte de algo positivo y con significado. Las personas ya no compran lo que vendes sino también lo que eres y porque lo vendes.

Desde planning tratamos de inyectar a las compañías esteroides de empatía y generosidad ayudando a las marcas a navegar en la economía del cariño.

Ya no se trata de solo de marcas, sino de negocios con corazón, y con un propósito que deben demostrar de manera auténtica, generando un impacto positivo en la sociedad y en la vida de la gente. Lo ideal sería incrustar a ser posible parte del corazón en el modelo de negocio, como los ejemplos de Toms o Innocent.

“Para robar un corazón tienes que saber como funciona” (Anónimo)

Hay 2 expresiones que definen muy bien las claves de cómo debe comportarse la marca:

– “Ponerle corazón”: es decir hacer con pasión, demostrar y mojarse (tener una posición no solo un posicionamiento)

– “Actuar de corazón”: la autenticidad y honestidad como bandera.

Pero este enfoque con esteroides de empatía y corazón se tiene que aplicar a los productos, empezando con ellos. Siempre se ha hablado de LoveMarks, cuando hoy de lo que tenemos que hablar es de LoveableProducts. Nada nuevo cuando hace ya unos años el libro “Baked In” de Alex Bogusky y John Windsor recogía brillantemente este enfoque.

Este enfoque de producto es una mejor manera de además de generar un valor relevante para el consumidor, ser un atajo para ganar una posición, como es el caso de Decibel, una marca de Champagne creada con un producto fermentado con música electrónica. Brillante manera de tomar una posición en el mundo de la noche y música electrónica de una manera auténtica desde el corazón del producto.

De hecho, este enfoque debería aplicarse a todas las interacciones con el consumidor que encontramos en un producto o servicio, empezando con las micro interacciones y pequeños detalles que son muchas veces los que marcan la diferencia. Hoy en día, el tamaño de la interacción no es indicativo de su importancia e impacto en el usuario. Véase el caso de Uber, Tesla, Airbnb, que además de modelos de negocio mejorados, comunicación y comportamiento perfecto, aplican la misma filosofía a todas sus interacciones.

Finalmente, en el mundo en tiempo real en que vivimos, una vez encontrado y activado el corazón, lo que queda es una clase continua de cardio que ayude a tenerlo listo y entrenado para los 100, los 1500 y la maratón, no hay que olvidar que se trata de una carrera no solo a corto sino también a largo plazo, y además tenemos que estar listos para un repentino sprint. Solo hay que mirar al mundo del entretenimiento como referencia de cómo moverse a la rapidez de la cultura.

En fin, afortunadamente de momento la tecnología no va a suplantar a las ideas y a la emoción, y de nada le sirve a algunas marcas rodearse de tecnología e imprimirse en 3D un nuevo corazón más fuerte y diseñado a medida.

Mientras tanto, los que trabajamos en esto seguiremos dejándonos la piel para que la gente pueda decir más a menudo que de una manera u otra (con emoción o con la razón), una marca le ha robado el corazón.

 

(Artículo publicado en la Revista Código Jan Ken Po #8, Diciembre 2014)

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