Watson y el Design Thinking. Por Jorge Camacho

Jorge CamachoJorge Camacho (@j_camachor). Director de Innovación. Flock México.

Hace ya más de un año, escribí para el blog Gorditos y Bonitos un post que, cantando las alabanzas al artista conceptual Jonathon Keats, exploraba el concepto de creatividad combinatoria.

A grandes rasgos, lo que planteaba era que Keats es el epítome de la creatividad cuando se la ve desde aquella perspectiva combinatoria que, en años recientes, ha desmitificado a la creatividad al menos en dos aspectos. En primer lugar, ya no se concibe como una creación de la nada sino como la combinación novedosa de elementos culturales ya existentes. En segundo lugar, ya no se concibe como un acontecimiento sobrenatural de inspiración sino como un proceso susceptible de ser comprendido y dominado—aún por aquellos que no se consideran ‘creativos’.

Y a pesar de que fue un post que me gustó mucho, al cabo de algunas semanas y meses me di cuenta de que al hacer de Keats un ejemplo de esta nueva perspectiva, en realidad había dejado intacto uno más de los mitos de la creatividad: el ‘sujeto creativo’. Es decir, la idea de que la creatividad sólo puede existir en la mente de un humano (varón, blanco) genio, erudito y solitario.

¿Pues dónde más va a existir la creatividad? Al menos en otros dos ‘lugares’: uno bastante obvio y que ha existido desde siempre, pero que en las últimas dos décadas hemos logrado dominar, y el otro que es muy reciente y que en las próximas décadas deberemos de aprender a ‘dominar’. Me refiero al grupo y a la inteligencia artificial.

Que la creatividad también puede ser, o generalmente es, un proceso colectivo es bastante obvio. Muchos de los que trabajamos en industrias creativas hemos tenido la suerte de participar en un ‘peloteo’ verdaderamente productivo en donde muchas mentes se sintonizan para trabajar como una sola de tal forma que la idea que surge genuinamente es de todos y de nadie al mismo tiempo. Pero aquí me refiero a algo un poco más específico. Los métodos de colaboración creativa que se han popularizado en los últimos años, como el design thinking, nos han permitido dominar la creatividad colectiva como un proceso coherente de combinación de los conocimientos, aptitudes, y visiones de individuos diferentes pero complementarios.

El design thinking (o human-centered design) se conoce bien como un método para hacer girar la creatividad en torno a necesidades o intereses reales de la gente a partir de la empatía. Sin embargo, es igual de importante en tanto que ha clarificado las etapas del proceso creativo y ha fomentado la colaboración de equipos multidisciplinarios (idealmente conformados por “T-shaped people). Lo que lo convierte en otro perfecto ejemplo de la creatividad combinatoria.

Jorge Camacho - Design methodsLas etapas del proceso de Design Thinking según el libro ‘101 Design Methods’ de Vijay Kumar.

¿Y qué de la inteligencia artificial? Hace algunos meses me topé con este artículo que reportaba los avances que estaba haciendo IBM en el campo de la llamada creatividad computacional. Usando la famosa supercomputadora Watson, un grupo de científicos estaban demostrando que la computadora podía ser creativa y producir resultados “que un humano consideraría novedosos, útiles e incluso valiosos—los sellos de la creatividad genuina.”

Aquí, la creatividad combinatoria se produce no a través de la colaboración de un grupo de individuos con forma de “T” sino a través de algo más parecido a un sujeto extremadamente erudito: una gigantesca base de datos (es decir, los famosos big data). Y el proceso creativo en sí mismo, como lo demuestra el diagrama que desarrollaron los científicos de IBM, es esencialmente el mismo:

Jorge Camacho - Design methods2Del artículo ‘A Big Data Approach to Computational Creativity”, Varshney, Lav R. et. al.

Y  lo más interesante es la manera en la que IBM y aliados han salido a demostrar las capacidades de la creatividad computacional.

En el pasado festival SXSW2014, lanzaron el proyecto Cognitive Cooking con el que demostraron la creatividad computacional/combinatoria de Watson a través de recetas novedosas servidas en un food truck.

Y así es como la llamada second machine age le está llegando sorpresivamente y por detrás a las industrias creativas. ¿Qué seguirá después de la comida? Seguramente muchas cosas interesantes. IBM ya está comenzando a abrir todo un ecosistema basado en la tecnología de Watson para que distintas organizaciones puedan colaborar con los datos y el contenido que usa la supercomputadora e incluso desarrollar sus propias aplicaciones de creatividad computacional y combinatoria. Agencias de publicidad en 3, 2 …

Cuando publiqué aquel texto sobre Keats, tuve la suerte de que el artista lo encontrara y me escribiera un e-mail de agradecimiento. A partir de hoy estaré un poco temeroso de que Watson decida hacer lo mismo. :-/

Artículo publicado originalmente en el blog de Miami Ad School Mx: http://www.miamiadschool.mx/blog/watson-y-el-design-thinking-por-jorge-camacho/

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